No quiero contar lo que está demasiado contado. Y de los horrores que abundan en el mundo, se habla demasiado.
Hay maravillas que recuerdo y otras que anhelo.
Hay maravillas que nunca alcanzaremos, el puro anhelo de alcanzarlas es ya una maravilla.
Hay maravillas que uno descubre como tales en el mismo momento que le llegan: Ver ponerse el sol anaranjado contra un cielo lila.
Hay maravillas que pueden conseguirse todos los días, pero que necesitan precisión: una aspirina a tiempo, un beso a destiempo.
Hay maravillas que no se pueden siempre: una llamada en la madrugada, una caricia a deshoras.
Hay maravillas que nos estremecen: la libertad de los 20 años, la audacia de los 30, el desafuero de los 40, las ganas de sobrevivir de los 80.
Uno tiene maravillas secretas y otras públicas.
Las secretas dejémoslas así que quizá en su secreto está su maravilla.
HAY MARAVILLAS QUE AÚN ESPERO Y MARAVILLAS QUE NO SIEMPRE VALORO.
Hay maravillas que se pueden siempre. Elígelas tú...
No hay comentarios:
Publicar un comentario